10 pasos para ser un buen educador

10 pasos para ser un buen educador
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Los sentimientos, las pasiones, las emociones y todo lo que tiene que ver con la expresión afectiva en el ámbito educativo, han sido relegados a las competencias de los orientadores, psicopedagogos o psicólogos de los centros docentes. Pocos profesores intentan ganarse el respeto de sus alumnos a través de la afectividad,  ya que les es más fácil a través de bajar notas, amonestaciones, expulsiones o amenazas y reclamos constantes.

Muchos alumnos están en desventaja debido a su madurez psíquica por lo que prefieren abandonar el estudio de la asignatura en vez de resolver el conflicto que les pueda haber originado determinada actitud por parte del docente.


El fracaso actual del sistema educativo, con una deserción escolar elevada y un desinterés generalizado por los estudios, tiene mucho que ver con los métodos  que se siguen actualmente, ya que a pesar de haber técnicas avanzadas para la enseñanza,  muchos educadores insisten en repetir la forma en la cual aprendieron, sin pensar que han aprendido técnicas del siglo pasado que deben ser adaptadas y modificadas para niños de este siglo.

Si eres docente y quieres obtener los mejores resultados en tu labor, las siguientes recomendaciones pueden serte útiles:

1-Sé un buen profesional.  Prepárate para enseñar con efectividad y no sólo para tener un empleo.

2-Concientiza que los alumnos son personas con rasgos en desarrollo. Es tu profesionalidad lo que hará posible que ellos descubran sus potenciales para crecer y desarrollarse. Hazles saber lo que esperas de ellos y lo que estás dispuesto a dar.

3- No estás en la enseñanza sólo para transmitir conocimientos, si no que eres un facilitador para que descubran el mundo que les rodea.

4- Entérate de las nuevas tecnologías y de ser posible, úsalas. Sin importar tu edad, todo se puede aprender. Consulta con otros compañeros que las utilicen. Piensa que cuando un alumno o alumna entra en el aula  tiene cientos de horas de internet, móviles, video juegos y tecnología manipulada en su vida diaria.  No les desfases con tizas y pizarras.

5- El aprendizaje afectivo es mucho más efectivo, profundo y duradero que el aprendizaje  simple.  Si en un aula de clase la empatía es la que gobierna, todos los objetivos del proceso enseñanza-aprendizaje serán logrados. Los seres humanos somos emociones al 100%, una palabra dicha con afecto logra más que muchas normas y prohibiciones.

6- NUNCA llames la atención de un alumno con amenazas, gritos o insultos. Mucho menos delante de otros. Esto disminuirá su autoestima y le desvinculará emocionalmente de los objetivos. Además,  no habrá un cambio de la conducta inadecuada, que es lo que se quiere.

7- Mantén una constante comunicación con las familias y escucha lo que tengan que decir o sugerir.  Muchos padres y madres tienen trabajos agobiantes y les cuesta supervisar a sus hijos.  Por eso,  los informes de evaluación mensual son una gran ayuda y permiten corregir y prevenir malas notas.

8- Intenta hacer algunas sesiones fuera del aula.  Rompe los esquemas y llévalos a experimentar en ambientes distintos.  Esto enriquecerá positivamente el clima de la clase y combatirá la monotonía.

9- Sé positivo en las evaluaciones, háblales sobre sus posibilidades y anímalos a ser mejores por sí mismos y no sólo para llenar un requisito académico.

10-Como último paso y tal vez el más importante, recuerda que cada alumno tiene una capacidad desarrollada de aprendizaje diferente.  Intenta adecuar las clases a la mayoría, pero también programa sesiones adecuadas tanto para niños de Altas Capacidades como para aquellos con Dificultades de Aprendizaje.

Fuente Imagen ThinkStock.

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Categorías: Destacados, Profesorado
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