Aprender a redactar textos (Parte III)

Aprender a redactar textos (Parte III)
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Así como un acontecimiento histórico tiene causas, el hecho histórico mismo y sus consecuencias, todo texto tiene una introducción en el tema, un desarrollo del mismo y una conclusión o desenlace, lo que determina su final abierto, cerrado o continuado.

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La introducción debe contener generalidades de todo lo que viene a continuación, en cierta medida, como lo es un sumario pero la introducción debe contar, además con una explicación de las pretensiones del trabajo y de la elección del mismo.

Sin embargo existen otros criterios que le dan preponderancia a los “señuelos” de las primeras frases, para alentar a seguir la lectura justo cuando se trata de un texto literario. Un cuento o una novela debe, además de relatar, seducir al lector para que sienta la necesidad de seguir leyendo. Destacar, lo más llamativo del texto, como adelanto de lo que vendrá, no debe ir en detrimento del final o conclusión, que busca trascender más allá de lo escrito o leído.

Una buena introducción debe ser como la sinopsis de un film, puede evitar contestar las preguntas que luego se resolverán por “peso propio” en la “cabeza” del lector. Claro que la resolución viene asistida silenciosamente desde el desarrollo y la conclusión del texto. Si la idea clave de la introducción es no dar respiro al lector hasta el final, la misma debe ser plateada como una cuestión intrigante que dejará de serlo pocas líneas más abajo.

Tercer paso: Coherencia y normas del lenguaje.

El ajuste final del texto debe responder, además de a las ideas globales del armado del mismo, a la coherencia verbal y buen uso de la gramátia. Ni que decir de la ortografía.

La cuestión ortográfica suele ser fácil de resolver. Es imperdonable presentar un texto con faltas de ortografía por más sutiles que estas sean. Pero no basta el corrector ortográfico de los procesadores de textos como Word de office para garantizarnos que el texto está limpio de faltas de ortografía. Sucede que hay palabras como activo y activó, sabia, sabía y savia, y gran cantidad de ejemplos que pasan por el filtro ortográfico sin ser detectadas. Por eso no hay alternativa más que aprender las reglas de ortografía.

Otro punto es la coherencia verbal. El texto de divulgación, los artículos de internet, los ensayos y las monografías deben ser redactadas en tercera persona y en presente. O al menos, si se usa una conjugación verbal futura, mantenerla siempre en todo el texto.

Finalmente, la mejor manera de aprender a escribir en forma autodidacta es, como ya se dijo, leer y mirar como están escritos los textos prestando atención a cómo están puestas las comas, los puntos, etc. y tener a mano un diccionario común y uno de sinónimos, en papel o en el pc.

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