Cómo afecta la dislexia

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Albert Einstein y Alexander Graham Bell tenían algo más en común que su amor a la ciencia y un nombre que empezaba por ‘a’: eran disléxicos. Un trastorno que compartían con otros personajes tan conocidos como Walt Disney, Thomas A. Edison y Leonardo da Vinci, y que afecta al 10% de la población.dislexia4-300x289

La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. En términos más técnicos, en psicología y psiquiatría se define la dislexia como una discrepancia entre el potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de un sujeto, sin que existan problemas sensoriales, físicos, motores o deficiencias educativas.

Cómo y cuando se detecta

La dislexia no se puede diagnosticar hasta que el niño no cumple entre 5 y 8 años.

Para la psicóloga infanto-juvenil Helena Alvarado, la dislexia se puede detectar antes del acceso a la ‘lectoescritura’. “A los cuatro o cinco años hay una serie de síntomas que pueden servir de indicadores de alarma para los padres”. Estas señales son aquellas que están relacionadas con el nivel de comprensión y lenguaje del niño ya que, es habitual que a los cuatro años un niño hable con fluidez y tenga una capacidad lingüística que, en el caso de los niños disléxicos, no se produce. Estos niños suelen tener problemas en el momento de memorizar canciones, problemas de ritmo, falta de concentración e, incluso, les cuesta hacer un puzzle por muy sencillo que sea”.

Existen también factores hereditarios, causas genéticas, dificultades en el embarazo o en el parto, lesiones cerebrales, problemas emocionales, déficits espaciotemporales o problemas en cuanto a la orientación secuencial, de percepción visual o dificultades adaptativas en la escuela.

La dislexia dificulta la tarea de acceder a leer palabras, tanto las que son conocidas o muy frecuentes y se pueden reconocer por la ortografía (dislexia visual o dislexia ortográfica), como las palabras menos frecuentes pero que se leen traduciendo los sonidos de las letras que las componen (dislexia fonológica) o ambas (dislexias mixtas).

Todas estas características derivan en una serie de síntomas como son la dificultad en el reconocimiento de las palabras, su invención, omisión, confusión o inversión de algún sonido o letra, como la ‘d’ por la ‘b’, o la ‘p’ por la ‘q’.

Además, aunque no hay dos niños disléxicos iguales, otras características que presentan son la falta de habilidad para recordar nombres; diferente manera de coger el lápiz, que presionan demasiado sobre el papel; dificultad para atarse los cordones, patinar o montar en bicicleta; mantienen mal el equilibrio; tienen mala memoria a corto plazo pero excelente a largo plazo; oído muy fino; dificultad para realizar operaciones matemáticas o aprender a manejar el reloj; mala orientación; sueño muy ligero o muy profundo; gran curiosidad y creatividad. Una multitud de detalles descritos aunque, subrayan desde la Asociación Dislexia y Familia (Disfam), “en la actualidad la dislexia continúa siendo la gran desconocida y no existe una legislación que ampare a los niños y niñas con dislexia en el marco educativo“.

El autoestima; base fundamental para aprender

El principal apoyo de los niños disléxicos es siempre la familia. Es muy importante que se sientan queridos y entendidos por sus seres más cercanos y que estos no les reprochen su rendimiento escolar. Según la Asociación Dislexia y Familia, “cuando empieza a aflorar el problema, se suele crear una relación muy tensa con la familia. El niño normalmente tiene malas calificaciones en la escuela y la palabra esfuerzo no es sinónimo de ningún resultado positivo. Estas presiones influyen negativamente en su relación con los demás y el niño empieza a pensar que es ‘tonto’, ya que a pesar de realizar un esfuerzo, es incapaz de aprender las enseñanzas más básicas como leer, escribir o las tablas de multiplicar. La familia y la escuela suelen etiquetarlo de vago y de no poner interés en lo que hace. En ese momento el niño pierde algo muy importante para su desarrollo: la autoestima“.

Ayuda profesional

Es importante que acudan a un profesional para que determine la causa de la dificultad en el aprendizaje de su hijo y que se pongan cuanto antes medidas para superarla. No obstante, hay que tener en cuenta que comportamientos sobreprotectores hacia los hijos tampoco resultan positivos para éstos, ya que deben aprender a afrontar su problema. El papel más importante que tienen que cumplir los padres de niños disléxicos es el del apoyo emocional, que entiendan la naturaleza de su problema de aprendizaje y que hagan todo lo que puedan por ayudarlo.

PÁGINAS WEB

FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE DISLEXIA

ASOCIACION DISLEXIA Y FAMILIA

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    jorge

    caca